10 puestas de sol sensacionales en Asturias de turismoasturias.es

La puesta de sol siempre es un momento donde se combinan la magia y la armonía, la conexión con la naturaleza en un clima de sosiego y el disfrute sin límite en el final del día. Asturias es una tierra privilegiada para vivir estupendos atardeceres, ya sea en la costa, a pie de playa, en la montaña, en la mar, en la ciudad… Te pille donde te pille el ocaso del día, este paraíso verde te regala los sentidos con imágenes increíbles que no querrás que se vayan jamás de tu retina.

Aquí te hemos preparado una selección de atardeceres asturianos, donde vivirás la puesta de sol en la plenitud de su belleza al fundirse con la mar o las montañas, con el paisaje verde y azul que tanto caracteriza esta tierra.

Playa de España o el sol infinito

La playa de España está en la costa jurásica. Es abierta y amplia, amigable y guapa. Muy atlántica, muy asturiana. Una concha de arena dorada y brillante con el sol. En ella el río España desemboca en el Cantábrico, en un enclave totalmente idílico. Son famosas también sus terrazas de playa, donde contemplar los atardeceres se convierte casi en un ritual de tranquilidad absoluta.

En playa de España, la puesta de sol será infinita… ¡tal como puedes observar en la imagen!

 


Mirador de Pimiango, cuando el sol se desgrana en mil colores

En Asturias el sol se comporta como un verdadero artista. En muchos atardeceres parece que nuestro astro rey cogiera un pincel y tiñera el cielo de mil colores y formas, con un resultado fascinante, de auténtica obra de arte natural.Una de estas obras de arte al aire libre puedes contemplarla con nitidez y apasionada mirada en el entorno de la Cueva del Pindal, concretamente en el mirador de Pimiango. Privilegiada atalaya sobre la costa y las montañas astures, allí podrás hacer un “barrido panorámico” de 360 grados y contemplar los Picos de Europa, la Sierra del Cuera y el mar Cantábrico, aprovechando las últimas y brillantes luces del día.

¡Verás que el sol se desgrana en mil tonos en Pimiango!

 


Playa de Vega o la puesta de sol en la amplitud del horizonte

En la playa de Vega, en Ribadesella, todo es amplio, y es que este arenal es uno de los más grandes y abiertos de todo el oriente de Asturias. Por eso la puesta de sol nos da idea de la inmensidad del horizonte, en el que se puede contemplar por el oeste la villa marinera de Lastres en lontananza. Los reflejos del sol sobre las espumas y las olas, el ambiente de la playa al atardecer con los últimos bañistas, los paseantes, los surfistas que se retiran a descansar, los pescadores, los ecos de las músicas de los chiringuitos y restaurantes que ofrecen suculentos pescados y mariscos casi a pie de playa…

¡Todo en la playa de Vega hace que el horizonte sea casi infinito y que la puesta de sol sea única!

 


Playa de San Martín o el sol apacible

La costa llanisca tiene merecida fama por sus paisajes, por sus vistas panorámicas, por sus formas kársticas que se funden en la mar, creando un ecosistema único…Y ahí en medio de la costa llanisca está la playa de San Martín, meca de surfistas, de amantes de los baños de mar y de los deportes náuticos. Ahí está San Martín con su isla, con los castros que se perfilan en el horizonte y que en los atardeceres parecen que gigantes que emergen del fondo del mar. San Martín con su tranquilidad inmensa es un remanso de paz al atardecer.

¡El sol de San Martín es el más apacible!

 


Cangas de Onís, un atardecer entre la naturaleza y la historia

Los atardeceres en Cangas de Onís, y en el entorno de Picos de Europa van a resultarte muy especiales. En una zona de espectaculares paisajes, con todos los ingredientes naturales, monumentales e históricos para que tu sensación viajera sea única y diferente a todas.Con la caída del sol, la atmósfera adquiere un aire mágico, como de cuento, y todo se vuelve distinto: el relieve de las montañas, los tonos de los árboles, el verde de las praderas, los sonidos de la naturaleza… El perfecto ejemplo de un armonioso atardecer en las montañas de Cangas de Onís es precisamente éste de la imagen en la Cuesta Pandu, justo encima del pueblo de Sotu l’Ensertal.

¡En Cangas de Onís vivirás un atardecer natural e histórico a la vez!

 


Gijón o el sol más urbano

Las puestas de sol en la ciudad tienen su puntito, sobre todo cuando hablamos de lugares como Gijón, con esas infinitas playas urbanas de fina y blanca arena; con ese “skyline” de primera línea marítima tan clásico y ambientado; con sus terracitas de vistas increíbles; su carril-bici casi a pie de mar; sus tranquilas gentes de paseo disfrutando de las bellezas de una ciudad donde la costa tiene un merecido protagonismo… Es fácil, por tanto, imaginar que la puesta de sol gijonesa es todo un canto al sol más urbano, a ese que ilumina la playa, la arena, el río Piles, la arquitectura, y que se filtra por la gran ventana del Elogio del Horizonte, abrazando el barrio de Cimadevilla.

¡Una puesta de sol en Gijón te hará adorar esta ciudad!

 


Avilés, una puesta de sol oceánica

Uno de los encantos de Avilés es su ría. Esa ría que la convierte en una ciudad canalizada, que desemboca al mar con soltura y rodeada de hermosos paisajes. Paisajes verdes, paisajes portuarios, paisajes de pueblo, de faros, de bocanas… Kilómetros de ría que van a dar a la mar, y de repente como por arte de magia en el horizonte aparece la Isla de la Deva, uno de los mayores islotes de todo el norte español. Y si además el sol está cayendo y de pronto surge ante tus ojos un velero o vas navegando en él la escena en cuestión puede ser una de las más idílicas que tengas en tu vida.

¡La de Avilés es una puesta de sol que te muestra toda la “inmensidad oceánica”!

 


Cabo Peñas, las bondades del sol del norte

Si te acercas al Cabo Peñas no solo conocerás el punto más septentrional de Asturias, sino que te sentirás completamente seducido por la belleza de un paisaje sin parangón: poderosos acantilados, prados de un verde intenso, la potencia de un faro, un centro de interpretación del medio marino, o sencillamente una ruta para hacer a pie contemplando el cielo, la mar y la tierra. Cualquier momento es bueno para visitar el Cabo Peñas, pero sin duda el atardecer es una de esas ocasiones en las que el lugar cobra unos matices especiales, una luminosidad que añade un plus de atractivo a una zona ya de por sí de alto valor paisajístico.

¡En Cabo Peñas comprobarás todas las bondades del sol del norte!

 


Penarronda, un canto al sol más occidental

La playa de Penarronda, entre Castropol y Tapia de Casariego, es uno de los grandes y hermosos arenales de la costa más occidental asturiana. Dividida por el arroyo del mismo nombre, Penarronda es única. Muy conocido y apreciado por los surfistas es su oleaje y sus vientos.Esta prolongada concha de singular belleza está dividida por enorme peñasco redondo del que toma su nombre… En definitiva todo en Penarronda parece pensado para el descanso y el baño. Y por supuesto, para disfrutar una puesta de sol única, en esos atardeceres míticos en la costa occidental asturiana que se tornan inolvidables.

¡Penarronda es un verdadero canto a la puesta de sol más occidental!

 


La Bobia, o la puesta de sol en otro mar

Por tierras occidentales pero en este caso más al interior, aunque sin perder la vista la costa, el entorno del Pico Filso o Bobia a casi 1200 metros de altitud, en el Alto de la Garganta, y con vistas estupendas a la Comarca Oscos - Eo e incluso al mar Cantábrico en los días despejados, es otro de los lugares míticos para disfrutar de los efluvios de una buena puesta de sol. La que aquí te ofrecemos hoy es una muy diferente a todas las demás. Es la puesta de sol con el impresionante mar de nubes que a menudo se forma en esa zona, y que te hace partícipe de esa Asturias mágica siempre cambiante, novedosa, que tan pronto cubre los paisajes de bruma como los descubre en toda su plenitud…

¡El Alto de la Garganta hace que el sol se ponga en otro mar!

Así de bien nos los muestran en turismoasturias.es

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