¡PREPARAOS ASTURES!

No cabe duda que Asturias enamora… pero ¿y los Asturianos qué? Aquí el manual definitivo de “CÓMO LIGAR CON UN ASTURIANO” de LAURA FERNÁNDEZ (@RAPONCHII) de Condé Nast Traveler y que no podemos evitar destacar en nuestro contenido!… VERDADES COMO PUÑOS!!! 😉
Nos quedamos con esta frase: “Prepárate para vivir una relación a lo grandote, y para mudarte: tarde o temprano será así”

CÓMO LIGAR CON UN ASTURIANO

 CAPÍTULO I. LLAMANDO LA ATENCIÓN DEL ASTURIANO 

– Es muy posible que sea él o ella quien se haya fijado antes en ti. Todo asturiano hace un repaso del chigre, prao o lugar donde se encuentre. En realidad, lo hacen para ver quién hay. Siempre están los de siempre. Si tú no eres “de siempre”,¡bien! La novedad aumenta tus posibilidades.

– Romper el hielo con un asturiano es también muy fácil, sobre todo si hay sidras de por medio.

– Tampoco importa que esté solo o vaya en manada. Por lo general los asturianos son muy sociables y abiertos: sin darte cuenta, en cinco minutos serás uno más del grupo.

Hablar (o dar voces) con los desconocidos siempre se les ha dado muy bien.

Si no lo entiendes muy bien posiblemente sea de la Cuenca. Tranquilos, algunos asturianos tampoco les entendemos (paisanos levantando las antorchas en 3, 2, 1…).

– Te hablarán de lo mucho que echan de menos la tierrina, si están fuera; de lo mucho que les gusta, si están dentro; o de lo bonita que es, estén donde estén. Tú sólo sonríe y asiente.

– Déjate invitar a un culín, o a unos cuantos.

– No sufras si lleváis ya 18 cajas. El asturiano se empeñará en pagar siempre. Aquí el será por perres es el mantra.

¡Por Pelayo! Haz el favor de beberte el culín de un trago, no te hagas el madrileño.

– Más vale que no seas muy escrupuloso, el vaso siempre se comparte.

– Si te dice prestóme mucho verte, eso es que le has gustado.

– Llegados a este punto, lo más normal es que ya hubiese algún que otro acercamiento. Tú ya habrías conseguido tu objetivo y este artículo se terminaría aquí.

– Pero no, porque entonces todo se tuerce. A la mañana siguiente, el mozo o la mocina de tu vida desaparece como si se lo hubiera tragado la Tierra y tú no entiendes nada. ¿Cómo puede ser? ¿Qué hice mal? NADA. El problema es que igual de fácil es conseguir a un asturiano como perderlo.

El amor aquí puede llegar a ser muy efímero.

CAPÍTULO II. CÓMO CONSERVAR A UN ASTURIANO

Déjate ver. Es posible que si os conocisteis en el Xiringüelu, en Piragües o en El Carmín no se acuerde ni de quién eres. No es nuestra culpa que la sidra esté tan buena ¡ni que no se pueda mezclar! Igual tienes que volver a empezar de cero pero, ¿y lo bonito que son los comienzos?

– Coméntale lo mucho que te gusta la tierrina. Los asturianos están convencidos de que su patria es lo mejor del mundo. Y bueno, es verdad.

– Si no lo creen es porque acaban de marchar hace poco de ella. Será cuestión de días.

Pídele que te lleve a comer un cachopo. Un asturiano nunca diría que no al cachopo (ni a los tortos, a unas fabes o a unos escalopines al cabrales… a la comida en general).

Ayuna los días anteriores, allí están acostumbrados a acabar fartucos.

– Si crees que con un platín de fabes ya tienes para todo el año, no te queremos asustar pero en Asturias en la mesa te ponen la pota entera. Aunque la de su abuela siempre será mejor.

– Nunca discutas nada de lo que tenga que ver con su tierra, ni le menciones la sidra vasca.

– Lo más posible es que suelte unas cuantas babayaes. Los asturianos tienen bastante sentido del humor, son bastante sarcásticos y un poco gallos.

Son de carácter guerrero. Es el único lugar de España que no fue conquistado, donde se comenzó la Reconquista y donde se inició la Revolución de 1934.

– Si después de todo esto te vuelve a llamar o quiere llevarte a su pueblo… ¡enhorabuena! Te has ganado a un asturiano.

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CAPÍTULO III. VETE HACIENDO LAS MALETAS

– Prepárate para vivir una relación a lo grandote (y para mudarte: tarde o temprano será así).

– Ya lo hemos dicho (pero repetimos): los asturianos son extremadamente generosos.

– Te esperan muchos veranos en Verdicio, Candás, Ribadesella, Luarca o Llanes.

– Lleva calzado cómodo:aquello está lleno de fiestas de prao o espichas. Irás a todas.

Descenderás el Sella tantas veces que acabarás convertido en piragüista profesional.

– Llévate una chaquetina, el por si fresca nunca tuvo tanto sentido como aquí.

– ¡Cuidado con la resaca! No la de la sidra, que también, sino la del mar.

– Posiblemente engordes unos cuantos kilos. A tu suegra le harás feliz porque para una madre asturiana uno siempre está demasiado delgado.

– Prepárate para gastarte el sueldo entero en vuelos a Asturias.

– O para pasarte media vida en un Alsa.

– Vete repasando la letra de ‘Asturias’ de Víctor Manuel, la cantarás muchas veces.

– Si acabaste con el asturiano de la Cuenca, entonces bájate también la de Santa Bárbara bendita, la necesitarás.

– No te ofendas cada vez que te suelten un Calla ho, nadie quiere que te calles, sino que están asombrados con lo que les cuentas.

– Asume que tu asturiano vendrá con una bandera bajo el brazo. Te lo dan sólo por cruzar El Negrón.

– El Negrón es el túnel ese en el que, da igual los años que pasen, una vez lo hayáis cruzado te recordará que ya estáis en casa, aunque tú seas sueco.

– De hecho, da igual de dónde seas. Acabarás pasando más tiempo en Asturias que en cualquier otro sitio del mundo.

– Esperamos que te guste mucho la tierrina porque, bueno, esto… Es muy posible que acabes allí viviendo.

¡Calla ho! No nos digas que no lo sospechabas.

– Oirás ¡Puxa Asturies! en todas las ocasiones.

– Y tu vida será maravillosa.

 

Como para que no te acabe enamorando la tierrina

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